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Cuidado de la piel en pacientes con cáncer

El cáncer, ¿Quién no ha oído hablar una y mil veces de esta dichosa enfermedad? O ¿Quién no tiene un familiar más o menos cercano o un amigo que no la esté padeciendo? Lo que tenemos claro, sin entrar en aspectos médicos, es que el paciente que vive la enfermedad en primera persona, sufre o padece todos los efectos que origina el tratamiento así como la propia enfermedad. Vive con angustia, con incertidumbre, con miedo y con una necesidad creciente de encontrar información de buena calidad que pueda guiarle o reconfortarle.
 
Desde nuestra perspectiva como farmacéuticos, no deja de preocuparnos ser meros espectadores de muchas de las deficiencias y vacíos que el paciente encuentra a su paso en todo el proceso de su enfermedad.
 
El hospital se convierte en un medio hostil, frío y poco acogedor para el paciente. De aquí que la oficina de farmacia y nuestro consejo pueda contribuir a proporcionar calidez y seguridad y en definitiva contribuir a mejorar su calidad de vida.
 
En este post vamos a centrarnos en la parte más visible de esta enfermedad y menos importante desde el punto de vista de gravedad clínica. Como profesionales y especialistas en dermofarmacia, vamos a aportar nuestro granito de arena ayudando a mejorar estos síntomas que la enfermedad origina a nivel dermatológico. Podemos actuar consiguiendo minimizar dichos efectos adversos, mejorar la calidad de vida y, en definitiva, ayudar a que el paciente se sienta mejor.
 
¿Cuáles son estos síntomas y cuáles las recomendaciones y cuidados específicos que podemos tener en cuenta?
 
 
1. ALTERACIONES DE LAS MUCOSAS O MUCOSITIS:
 
Es bastante frecuente y causa bastantes molestias a la hora de ingerir alimentos. La mucosa de la boca se vuelve roja y se acompaña de quemazón. Posteriormente pueden aparecer ulceraciones e inflamación que pueden ser generalizadas o en ciertas áreas de la boca. Los síntomas pueden durar hasta cuatro semanas antes de su curación.
 
A nivel de prevención te damos los siguientes consejos:
 
  • Extrema la higiene de tu boca para evitar la sobreinfección.

 

  • Ten cuidado durante esa higiene para no crear heridas: puedes usar cepillo de cerdas de nylon suaves.

 

  • Puedes usar compuestos de saliva artificial con enzimas hidrolíticas, que encontrarás en la farmacia.
 
A nivel de tratamiento, como la mucositis causa dolor, te pueden prescribir analgésicos. Pueden ser por vía oral (paracetamol, opiáceos o antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno)) o por vía tópica (lidocaína).
 
Tambien resulta positivo utilizar productos barrera tipo gel o spray con ácido hialurónico formadores de película de hidroxipropil metilcelulosa, que encontrarás en tu farmacia. Es recomendable realizar enjuagues tantas veces como necesites para aliviar las molestias. Se pueden hacer con solución salina al 0,9%: añadiendo una cucharada de bicarbonato/ litro para contrarrestar la acidez y viscosidad o a base de tomillo después de las comidas cuyo aroma puede resultar agradable.
 
Puedes seguir tu dieta habitual, siempre que las molestias te lo permitan. Tan sólo deberías intentar evitar comidas picantes, saladas o cítricos que pueden causar gran escozor así como alimentos extremadamente secos.
 
 
2. PIEL SECA O XEROSIS
 
Consiste en un aumento en la sequedad de la piel y/o mucosas, que en ciertos casos puede ser muy intensa.
 
Te recomendamos jabones grasos o de glicerina, de pH similar al cutáneo (5 a 5,5) o bien geles de ducha syndet (sin jabón). Inmediatamente después del baño debes aplicar productos hidratantes. Generalmente en las farmacias se pueden encontrar cremas que están formuladas a base de una combinación de sustancias lipídicas, humectantes y oclusivas para potenciar los efectos hidratantes. En general las cremas hidratarán más que los aceites. Es muy importante vigilar que dichas cremas no contengan fragancias, especialmente en casos de deshidratación avanzada o complicada con dermatitis (eczema).
 
 
3. PICOR CUTÁNEO O PRURITO
 
El picor cutáneo, muchas veces es consecuencia precisamente de esa sequedad cutánea comentada en el apartado anterior. Otras veces se debe al propio tratamiento. Como recomendación no farmacológica te puede servir todo lo dicho en el apartado anterior. Como opción farmacológica puedes encontrar antihistamínicos y si fuera necesario, la aplicación de corticoides tópicos y algún producto antipruriginoso tópico.
 
 
4. ALOPECIA
 
La pérdida del cabello en cabeza, cejas y/o pestañas es muy frecuente y suele ser temporal. El pelo se cae de forma visible tras el primer mes debido a la toxicidad que producen la mayoría de los tratamientos oncológicos. Esta es casi siempre reversible y empieza a recuperarse al mes de suspender el tratamiento.
 
En caso de medicamentos oncológicos que sabemos de antemano que provocan alopecia, te recomendamos cortar el pelo antes de que caiga.
 
Actualmente, no existen métodos que hayan demostrado poder prevenir la caída de pelo inducida por quimioterapia con evidencia suficiente para su recomendación.
 
Por otra parte, puedes utilizar pañuelos, gorros de algodón o pelucas. Son muy útiles para proteger el cuero cabelludo y además pueden ayudar a verte más favorecida, eso sí, se debe dejar la cabeza al descubierto al menos 6 horas al día para que transpire.
 
 
5. ALTERACIONES EN LAS UÑAS
 
Los problemas en las uñas durante la enfermedad oncológica puedes empezar a notarlos algunas semanas después del comienzo de la quimioterapia.
 
Aparecen fragilidad de la uña, estrías horizontales y longitudinales, uñas rugosas, ásperas así como alteraciones en el color y grosor de las mismas. Además una uña alterada es más susceptible de ser colonizada por hongos.
 
Prevención y tratamiento que puedes llevar a cabo:
 
  • Ten cuidado al cortarte las uñas, hazlo siempre con tijeras y cuidadosamente, dejándolas cortas.

 

  • Mantén hidratada la zona ungueal. Para esto puedes usar lacas endurecedoras.

 

  • Puedes pintarte las uñas escogiendo esmaltes hipoalergénicos, que no contengan toluol, formaldehídos o parabenos. En caso de notar irritación retíralos y consulta a tu dermatólogo. La retirada del esmalte debe hacerse también con quitaesmaltes hipoalergénicos, libres de acetona, que son más suaves.

 

  • No uses quitacutículas ya que pueden provocar heridas y ser una puerta de entrada a infecciones importantes.
 
Tras finalizar la quimioterapia, las uñas pueden tardar muchos meses hasta recuperar su aspecto.
 
 
Una pregunta muy frecuente que te puedes hacer es si es o no conveniente la depilación. Debido a que la piel está más sensibilizada por el tratamiento, es recomendable evitar depilación con cera, crema depilatoria o cuchilla. En todo caso, con maquinilla. Podría también relizarse con láser pues no supone una contraindicación absoluta, pero dado que la piel está más sensible es recomendable posponer esta opción para cuando haya finalizado el tratamiento oncológico.
 
Espero que sean utiles estos consejos. Para cualquier duda, consulta a tu profesional sanitario.
 

Autor:
Lourdes Martín Corona
Farmacéutica
Centro de Información del Medicamento del COF Sevilla