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Quemaduras en el hogar: cómo prevenirlas y qué hacer si ya te has quemado

¿Quién no ha sufrido alguna quemadura por un descuido en la cocina? Lamentablemente, las quemaduras son una de las lesiones domésticas más comunes. En el post de esta semana, veremos cuáles son las causas más frecuentes de quemaduras y cómo debes tratar las lesiones si ya te has quemado.
 

 

Una quemadura es una lesión de la piel, u otro tejido, que puede estar provocada por diferentes causas:

  • Agentes físicos: son los más frecuentes, entre ellos destacan el fuego, todo aquello que tenga que ver con planchas, estufas, etc. y vapor o líquidos calientes como el aceite o el agua.
  • Sustancias químicas: estas suelen producir quemaduras graves, se dan por la ingestión y contacto con productos como ácidos, lejía, productos de limpieza u otras sustancias, alquitrán, fósforo, oxidantes, etc.
  • Electricidad: se considera un factor de peligrosidad elevada. En muchas ocasiones la lesión que aparece en la piel es muy pequeña, sin embargo puede haber una importante afectación de órganos internos.

Como ya hemos comentado, la mayoría de las quemaduras se producen en el ámbito doméstico, por lo que es necesario tomar medidas de protección para prevenir lesiones y situaciones peligrosas, sobre todo en los niños.

Las quemaduras se clasifican por su gravedad:

  • De primer grado: se consideran las menos graves, ya que afectan solamente la capa externa de la piel. Generalmente solo causan dolor leve, enrojecimiento e hinchazón.
  • Las de segundo grado afectan las capas más profundas de la piel y causan ampollas y piel blanquecina, húmeda y brillante.
  • Las quemaduras de tercer grado implican daños en todas las capas de la piel, mientras que las de cuarto grado podrían afectar las articulaciones y los huesos. Estas quemaduras se consideran emergencias médicas y solo deben tratarse en un hospital.

 

A continuación te dejamos algunos consejos para evitar que se produzca este tipo de accidente:

  • Reduce la temperatura del agua. Configura la temperatura del termostato del calentador de agua, lo ideal es que el agua para el baño ronde los 35 a 37 °C. Prueba la temperatura del agua del baño con la mano antes de meter a tu hijo en la bañera.
  • Evita derramar sustancias calientes. No cocines, bebas, o lleves bebidas o alimentos calientes mientras sostienes a un niño. Mantén los alimentos y líquidos calientes lejos de los bordes de las mesas y encimeras.
  • Gira las asas de las ollas y sartenes hacia la pared, nunca hacia afuera, y utiliza los quemadores traseros cuando sea posible. Nunca dejes de controlar lo que estás cocinando.
  • Impide el acceso de los niños a fuentes de calor como la estufa, la chimenea, los calentadores y los radiadores. No dejes a un niño en una habitación cuando se estén usando estos objetos.
  • Desenchufa la plancha para ropa o el rizador de cabello cuando no estén en uso, y guárdalos siempre fuera del  alcance de los niños.
  • Prueba la temperatura de los alimentos antes de dárselos a un niño pequeño. Ten cuidado cuando calientas alimentos o líquidos en el microondas porque podrían calentarse de manera irregular. Nunca calientes el biberón de un bebé en el microondas.
  • Identifica los cables y los enchufes. Cubre los enchufes que no se utilicen con una tapa de seguridad, y mantén los cables eléctricos ocultos para que los niños no los toquen ni los mastiquen.
  • No manipules electrodomésticos y aparatos eléctricos con las manos mojadas. Mantenlos lejos del agua.
  • No mezcles productos de limpieza ya que pueden dar lugar a gases muy tóxicos.

 

 

Me he quemado ¿qué debo hacer?

 
  • En caso de sufrir una quemadura leve, lo primero que hay que hacer es apartarse de la fuente que la haya producido, retirar la ropa y todo aquello que esté en contacto con la zona afectada, y aplicar agua fría en abundancia, pero nunca hielo.
  • Nunca se deben aplicar pasta de dientes, mantequilla aceite o clara de huevo para calmarla.
  • No rompas las ampollas; una ampolla abierta puede infectarse.
  • Protege la quemadura del roce y presión con una gasa estéril antiadherente, envuélvela de manera holgada  sobre ella. No utilices algodón o un apósito que deje fibras en la quemadura. Cambia el apósito una vez al día.
  • Las quemaduras leves pueden tardar hasta tres semanas en sanar. A medida que la quemadura sana, puede picar, no te rasques. En tu farmacia te pueden recomendar productos indicados para calmar los síntomas y regenerar la piel.
  • Cuanto más profunda sea la quemadura, es más probable que deje cicatriz. Las quemaduras leves que no les salen ampollas sanan sin dejar cicatriz, mientras que las quemaduras que producen ampollas algunas veces dejan cicatriz o curan dejando la piel alrededor de un tono diferente. Para reducir la posibilidad de que quede cicatriz, mantén la quemadura cubierta hasta que haya sanado con nueva piel, sin que se humedezca. Después te puedes quitar el vendaje de la quemadura, pero debes protegerla del sol por lo menos durante un año para evitar que se oscurezca la piel. Para protegerla del sol, puede cubrirse con ropa o usar protector solar.
  • En caso de que la quemadura sea más grave y dolorosa, es necesario acudir a urgencias.
 

Autor:
María Romero Barrero
Farmacéutica
Centro de Información del Medicamento del COF Sevilla