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CALLOS Y DUREZAS

La mayoría de las personas tienen en sus pies algún tipo dureza. Generalmente, este engrosamiento de la piel no provoca molestias pero pueden crecer, inflamarse y hacerse dolorosos. Con frecuencia el problema se soluciona usando zapatos más amplios.

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE CALLOS Y DUREZAS?

Los callos y durezas son la forma que tiene el organismo de defenderse de la presión y el roce constantes del calzado sobre los pies y lo hace formando capas de piel en los puntos de presión.

Las durezas se localizan generalmente en la planta del pie o en el talón y abarcan un área más amplia que los callos. Estos se suelen formar sobre los dedos de los pies (callos duros) o entre ellos (callos blandos) y tienen un núcleo central duro.

Los callos y durezas también se pueden producir por una forma de caminar inapropiada como por ejemplo sobre los lados de los pies.

¿QUÉ PUEDE HACER PARA EVITARLOS?

Lo principal, tanto para reducir los existentes como para prevenir su aparición, es utilizar calzado adecuado. Unos zapatos amplios y que no compriman los dedos de los pies: los mejores son los holgados y suaves o las sandalias con dedos al descubierto.

También pueden ser de utilidad las plantillas suaves, envolver los dedos afectados con lana o llevar calcetines protectores.

¿CUÁNDO ES NECESARIO TRATAMIENTO MÉDICO?

Un callo o dureza necesita ser cortado si se inflama, duele y no mejora al corregir el calzado. Debe tener cuidado especialmente si es diabético. Lo mejor es que no lo haga por su cuenta y acuda al podólogo, lo que será imprescindible si llegan a infectarse.

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