Durante el año tenemos cuatro estaciones distintas, de las cuales cada una tiene unas características diferentes a las otras. Nuestra piel necesita una serie de cuidados habituales durante todo el año, y otros, que solo podemos realizar en épocas determinadas.
En todas las estaciones son imprescindibles los siguientes cuidados diarios: limpieza, tonificación, hidratación, tratamiento y fotoprotección. Pero, ¿y en cada una de ellas? ¿Qué debemos hacer (o no) específicamente? Veamos:

Invierno

  • Las bajas temperaturas provocan sequedad extrema. Debemos insistir en hidratar profundamente la piel de la cara, cuello y escote por la mañana y por la noche, utilizando cremas que contengan activos humectantes y con efecto oclusivo.
  • Por lo general, se pueden usar cremas que tengan una mayor consistencia que el resto del año.
  • Aquellas personas que tengan la piel sensible a los cambios de temperatura deben usar cremas específicas para esta tipología cutánea, que tengan propiedad calmante, y que disminuyan las rojeces.
  • Es el momento por excelencia para empezar un tratamiento tipo láser o peeling o tratamientos que contengan, por ejemplo, retinoides por prescripción médica o vitamina C por consejo de tu farmacéutico.

Primavera

  • El sol empieza a apretar con más fuerza. Si en invierno es necesario el uso del protector solar a diario, en primavera todavía más.
  • Es el momento de empezar a tomar preparados orales bien para prevenir manchas solares, para unificar el tono durante el bronceado, o para potenciarlo.
  • Preparar el cuerpo de cara al verano con cremas anticelulíticas, reafirmantes o reductores corporales.
  • Los pacientes que sufran manifestaciones cutáneas debido a alergias propias de esta época deberán tomar medidas para prevenirlas o contrarrestarlas.

Verano

  • Además de aplicar un fotoprotector de un alto FPS, se deben usar gafas de sol, sombreros, gorras y ropa adecuada.
  • Hidratar la piel tanto por dentro como por fuera.
  • Aplicar tratamientos hidratantes de choque como son las mascarillas.
  • Se puede prevenir la aparición de manchas, pero no se debe comenzar un tratamiento despigmentante si éstas ya existían.
  • Los tratamientos con peelings, luz intensa pulsada (IPL) o láseres se posponen para después del verano si se realizan en áreas del cuerpo que pueden recibir la radiación solar.

Otoño

  • Es el momento de recuperar la piel después de la radiación solar estival.
  • Procuraremos contrarrestar los efectos nocivos de las radiaciones solares del verano, como son la aparición de arrugas prematuras y alteraciones de la pigmentación que se manifiestan como manchas de diversos tamaños y localización (cara, escote, manos, etc.).
  • Retomar o comenzar con tratamientos de láser, peeling, etc. que se habían retirado durante el verano.
  • En pacientes que sufran alopecia es conveniente comenzar con el tratamiento oral y tópico.

Autor/es

Farmacéutica comunitaria especializada en Dermofarmacia