¿Te han prescrito unas gotas para el oído y no sabes bien cómo utilizarlas? ¿Tienes que ponérselas a un niño pequeño? Si tienes dudas sobre las gotas óticas, sigue leyendo para resolverlas en el post de esta semana.

Las gotas óticas son medicamentos en forma líquida que se administran en el conducto auditivo externo para tratar patologías del oído, por ejemplo en caso de infección o porque esté inflamado o dolorido (o todo a la vez).
Su aplicación no es difícil, aunque hay que tener en cuenta algunos detalles para evitar dañar el oído o sobreinfectarlo. En primer lugar, debes saber que, por lo general, las gotas no se deben administrar si el tímpano está perforado ni tampoco si hay tapones de cera (a menos que las gotas sean para facilitar la retirada del tapón, claro). Tu médico te las prescribirá si puedes utilizarlas.
Por otra parte, la gota no debe caer directamente en el orificio del oído, sino “resbalar” por la pared del conducto auditivo externo. En caso de inflamación, es normal que el conducto esté estrechado y el líquido no penetre con facilidad; después veremos cómo podemos ayudar a que baje mejor la gota.

1. Lo primero que debes hacer es lavarte las manos para evitar contaminar el medicamento y el oído.

2. Limpia también el pabellón auricular (la oreja) con una gasa impregnada en suero fisiológico.
3. Es recomendable calentar un poco el envase entre las manos: si el líquido está frío puede provocar mareos o incluso vértigo agudo. Agítalo si el envase así lo indica (tipo suspensión).
4. Abre el envase sin tocar la punta del cuentagotas o del envase monodosis. Esto es muy importante para que no haya contaminación bacteriana.
5. La posición adecuada para el paciente que va a recibir las gotas es sentado con la cabeza inclinada hacia el lado contrario al del oído afectado, o bien tendido.
6. Para ensanchar el diámetro del orificio del oído, tira de la oreja hacia arriba y hacia atrás en caso de adultos, hacia atrás en los niños, y hacia atrás y hacia abajo en los lactantes. Esto ayudará también a alinear el conducto auditivo externo en caso de inflamación.
7. Deja caer la cantidad de gotas prescrita por el médico sobre la pared lateral del conducto, y no directamente dentro de él, para que no duela.
8. Presiona en el trago (la protuberancia de la oreja más pegada a la cara) para que el medicamento avance y permanece en la postura que hemos comentado antes durante 5 minutos más. No se deben poner algodones ni gasas, ya que absorberían parte del líquido administrado.
9. Si el conducto es excesivamente estrecho para que pasen las gotas, el médico podría introducir una especie de mecha impregnada en el medicamento para conseguir que llegue hasta el final del oído externo.
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Y ya sabes que siempre puedes acudir a tu farmacia para aclarar todas tus dudas en relación con tu medicación