Si han diagnosticado a tu hijo dermatitis atópica y te da miedo aplicarle en las lesiones los corticoides que le han prescrito, no te preocupes, es normal. En este post vamos a ayudarte a que le pierdas el miedo irracional a estos medicamentos que, usados convenientemente, serán tus aliados para espaciar y minimizar los daños y que tu hijo no sea un adulto con una dermatitis atópica rebelde donde tenga, desgraciadamente, que usar medicamentos menos seguros.

Los corticoides tienen muy mala prensa por los efectos secundarios que se les atribuyen (descalcificación, retraso en el crecimiento, estrías, despigmentación, etc.), pero son más seguros de lo que parece.
Es muy improbable que el corticoide empleado para la dermatitis atópica en brotes, sólo en las lesiones, usando uno adecuado a la intensidad y con el margen de seguridad correspondiente, y sobre todo, prescritos por tu médico, pueda producir ningún problema.
Se suelen emplear una vez al día y cuando la piel vuelve a estar sana suelen retirarse, pero es importante aplicarlos con la cantidad adecuada (solemos ser bastante ‘rácanos’ por el miedo que nos da) y hasta que la piel esté intacta (seguro que ocurrirá bastante antes de las dos semanas) porque estamos con ellos volviendo a construir un muro (la piel) que deteriorado es entrada de microorganismos que pueden ser peligrosos y sustancias que pueden desencadenar alergias.
Cuando la piel esté mejorando o entre brotes es posible que el médico te recomiende inhibidores de la calcineurina (tacrolimus o pimecrólimus). Úsalos también como te indique, son igualmente seguros y su empleo aumentará el tiempo que transcurra hasta el próximo brote.
Por otra parte es fundamental tener claro que en las lesiones no debemos aplicar cremas hidratantes que le harán más mal que bien al niño. El brote no se cura con crema hidratante.
Y por supuesto nada de medicina alternativa ni productos milagrosos. Cuando interceptamos algunos de esos productos milagro y los analizamos, comprobamos que suelen llevar corticoides en el mejor de los casos.
Ojo con la zona del pañal, ahí hay que tener más cuidado porque el efecto oclusivo del pañal multiplica la potencia del corticoide, además en esa zona no suele haber brotes de dermatitis atópica, la irritación suele ser por otro motivo.
La dermatitis atópica la tiene que diagnosticar y tratar un médico, ni tu vecino (por mucho que controle) ni determinadas páginas de internet deben orientarte. En la farmacia te acompañaremos para recomendarte emolientes entre brotes, jabones y otros consejos. Si sigues teniendo miedo y dudas, acude a tu farmacia, pídeles una cita para acudir a la ZAP (Zona de Atención Personalizada) y cuéntale abiertamente todo lo que te preocupa. Ellos te explicarán la relación que hay entre los efectos secundarios de los corticoides y la dosis, zona de aplicación, potencia y concentración del mismo y demás dudas que tengas.
La dermatitis atópica es una carrera de fondo, pero tú tienes el amor y la paciencia necesaria para ir espaciando los brotes con la ayuda de tu médico, farmacéutico y enfermero para que tu hijo sea un adulto sano y feliz.

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Farmacéutica. Desarrollo de Proyectos Profesionales y Relaciones Institucionales del COF Sevilla.