Se estima que un porcentaje elevado de mujeres (del 11 al 38%) padecen estreñimiento durante el embarazo. Esta dolencia no siempre se trata adecuadamente, sobre todo si se opta por remedios ”naturales” que, en ocasiones, pueden ser perjudiciales para el transcurso de la gestación. En el post de esta semana hacemos un repaso de las mejores formas de tratar el estreñimiento durante el embarazo y estudiamos la seguridad de un laxante de uso común: el aloe vera.

En el embarazo se aúnan varios factores que predisponen al estreñimiento: en primer lugar, la progesterona disminuye el movimiento intestinal (“peristaltismo”), haciendo que se alargue el tiempo de tránsito y, por tanto, que las heces sean más duras. Además, a partir del segundo trimestre, la presión que ejerce el útero en crecimiento también dificulta el paso de las heces. Estos factores, unidos a la disminución de la actividad física propia del embarazo, hacen que las deposiciones sean poco frecuentes o difíciles, dando lugar al estreñimiento.

Tratamiento no farmacológico

Es muy importante, especialmente en el embarazo, llevar a cabo estas prácticas para combatir el estreñimiento, que son:
  • Aumentar la ingesta de líquidos.
  • Incrementar la cantidad de fibra de la dieta: pan o cereales integrales, frutas, verduras, legumbres… También se pueden añadir un par de cucharadas de salvado de trigo o avena a los cereales, por ejemplo.
  • Practicar ejercicio, siempre adecuado al estado en el que se encuentre: caminar, bicicleta estática, etc.
Estas medidas siempre deben ser la primera opción de tratamiento. También puede ser de utilidad el empleo de probióticos aunque, de momento, no hay evidencia suficiente que avale su eficacia en estos casos.
Hay que tener en cuenta que algunos medicamentos pueden producir estreñimiento como reacción adversa, por ejemplo el hierro, que algunas veces está presente en complementos alimenticios para el embarazo.

Si falla todo lo anterior…

En ocasiones, el estreñimiento persiste y se debe añadir un tratamiento farmacológico: los laxantes. En general, no se han hecho muchos estudios sobre el uso de laxantes en embarazo, así que los datos sobre su seguridad son limitados.
No obstante, en la práctica diaria algunos laxantes se consideran seguros y los citamos aquí por orden de prioridad en que deben ser elegidos, de mayor a menor seguridad:
1. Laxantes formadores de masa:
Nos referimos al Plantago (varias especies: ispágula, zaragatona), la maltodextrina, las semillas de lino o la goma guar, por ejemplo. Son fibras que absorben agua y aumentan el tamaño de las heces. Sirven para el estreñimiento crónico, no para casos agudos, ya que tardan varios días en hacer efecto (48-72 h). Como hay que tomarlos con gran cantidad de líquidos, no se recomiendan por la noche. Son la primera opción si fallan las medidas no farmacológicas.
2. Laxantes osmóticos o salinos:
Lactulosa, por ejemplo. Lo que hacen es atraer agua hacia el interior del intestino y tardan en hacer efecto de 1 a 4 días. Las sales de magnesio son de este tipo, pero no deben usarse en embarazo. El macrogol, los enemas y microenemas salinos sí parecen ser seguros, al igual que los supositorios de glicerina, y hacen efecto casi inmediatamente, pero deben dejarse para casos puntuales porque no hay datos suficientes sobre su seguridad.
3. Laxantes emolientes o ablandadores de heces:
El docusato o la parafina líquida tienen ese efecto sobre las heces. También deben usarse en casos puntuales, sobre todo la parafina, ya que, al ser una grasa, podría disminuir la absorción de vitaminas liposolubles o de otros medicamentos. Tardan 24-72 h en hacer efecto.
4.ÚLTIMA OPCIÓN: laxantes estimulantes:
Se deben evitar siempre que sea posible y dejarlos para casos severos que no respondan a otros tratamientos, ya que pueden inducir el parto prematuro. Se trata del sen (o senna), bisacodilo, frángula, aceite de ricino o aloe. Vemos ahora especialmente el caso del aloe.

¿Es seguro el aloe vera durante el embarazo?

Es frecuente oír en la farmacia: «Estoy embarazada y no quiero tomar medicamentos. Mejor el aloe vera que, como es natural, no hace daño». Como hemos visto, esta idea es errónea.
Algunos componentes del aloe (Aloe vera, A. barbadensis) han demostrado, en ratas, tener un potencial oxitócico, es decir, pueden producir contracciones uterinas, con el consiguiente riesgo de parto prematuro y aborto. Por tanto, ni es seguro ni recomendable utilizarlo durante el embarazo. Esto se aplica tanto a la planta entera como al zumo y  a los preparados comerciales en forma de comprimidos o cápsulas.
Como siempre, te recordamos que en tu farmacia tienes a tu disposición a profesionales sanitarios que resolverán tus dudas y te ayudarán a elegir el tratamiento más adecuado, en tu caso.

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