Quiero dar el pecho a mi bebé, pero me duelen los puntos de la episotomía y no puedo tomar medicamentos para aliviar el dolor, me van a salir grietas en los pezones irremediablemente, no quiero parecer una vaca lechera, me da miedo no tener suficiente leche, con mi primer hijo la experiencia fue nefasta… ¡¡Ayuda!! Que no cunda el pánico. Para empezar, todas las afirmaciones arriba formuladas son falsas o inexactas, en este post vas a ver que la lactancia, con la ayuda necesaria y cuando le coges el tranquillo es cómoda, compatible con la vida de la mujer trabajadora, muy barata y super saludable para ti y para tu bebé.

Algunas mujeres llegamos al parto con una idea “idílica” de la maternidad. La primera dosis de realidad viene en el mismo momento del nacimiento, cuando te encuentras “despatarrada” delante de un montón de gente sin saber muy bien qué está pasando ahí abajo. Luego te ponen un individuo resbaladizo y llorón encima y la vida cambia para siempre. Y a partir de ahí, te debates entre la emoción del milagro maravilloso de la vida y el cansancio, las secuelas del parto, los kilos de más, la falta de sueño, la responsabilidad, el miedo, los consejos bienintencionados pero agobiantes a veces, etc.
Y piensas en la lactancia como algo deseable pero complicadísimo de llevar a cabo de forma exclusiva, patrimonio sólo de hippies, madres amish, y nodrizas de principios de siglo.
Aquí te contestamos algunas de las consultas más frecuentes que recibimos en la farmacia sobre lactancia:

Me temo que tengo la leche “mala” o me parece que tengo poca leche

Todas las madres tienen la misma calidad de leche, no existen leches buenas ni malas. Y es extremadamente raro que una madre no tenga suficiente leche, es lo que se conoce como “hipogalactia” y desde luego, no lo tienen dos de cada tres mujeres ni todas las que comentan en la farmacia “no tengo leche” o “me estoy quedando sin leche.
Si crees que el bebé se queda con hambre, lo que tienes que hacer es ofrecerle el pecho con más frecuencia. La succión del bebé libera una hormona, la prolactina, que hace que tus glándulas mamarias produzcan más leche. La prolactina también aumenta por la noche, así que aumenta las tomas nocturnas cuando creas que el bebé no está cogiendo suficiente peso, porque para él es más fácil mamar de noche.

Me han dicho que tengo que dar el pecho a demanda, ¿eso qué es?

Significa quitarse el reloj. Ofrecer el pecho a las dos horas o a los dos minutos. No esperes a que el bebé llore; ante la duda, ofrece el pecho. Con la lactancia el bebé no puede empacharse.
Puede que tengas la sensación de que lo tienes todo el día enganchado, pero eso será solo al principio. Cuando aprenda a succionar, verás como tardará muy poco tiempo en comer y tendrás horas entre toma y toma para hacer lo que te apetezca.
Igualmente, si el bebé está cogiendo peso y tu pediatra no te lo indica, no tienes que despertarlo para darle de comer. Si duerme toda la noche, eso que te llevas.

¿Por qué no debo quitar del pecho al bebé cuando está mamando?

Porque la composición de la leche cambia a lo largo de la toma. Al principio, la leche tiene más cantidad de agua y azúcares, y a lo largo de la toma se va volviendo más concentrada en grasa entre otros componentes. El bebé mamará un poco de cada pecho si tiene sed, y vaciará el primer pecho pero puede que no el segundo si tiene hambre.
Él obtiene lo que necesita soltando cuando quiera. Nosotras le ofreceremos el otro y si no lo quiere o mama poco, empezamos con ese pecho en la siguiente toma y listo. Repito, hay que dejar que se suelte él, no soltarlo nosotras.

¿Qué puedo hacer para prevenir las grietas?

Una mala postura es la principal causa de dolor, de formación de grietas y de que el niño no coma suficiente. Si lo está haciendo mal o te duele, quítalo suavemente y vuelve a colocarlo bien. Para que no te haga daño al quitártelo un truco es tirar de la comisura para romper el vacío. Para prevenir las grietas existen cremas de lanolina 100%. La ventaja de estos preparados es que no tienes que retirarlas, el bebé puede chupar la areola con la crema puesta.
Si ya te han salido las grietas, las pezoneras pueden ser un aliado siempre que sientas menos dolor con ellas. Si no te alivia usarlas, no las uses; el bebé mama mejor directamente del pecho.

¿Puedo seguir dando el pecho si me tomo un ibuprofeno?

Claro. Y lo mismo ocurre con prácticamente todos los antiinflamatorios y antibióticos. De hecho la mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia. Puedes consultar la seguridad de plantas y medicamentos en lactancia en www.e-lactancia.org
Además, dando el pecho puedes hacer deporte, teñirte, aplicarte tratamientos cosméticos y hacer una dieta equilibrada (consulta en tu farmacia por el servicio de nutrición).

Me pongo el sacaleches y no sale casi nada

Es normal que las primeras veces apenas salgan unas gotas, pero con la práctica podrás sacar más cantidad. La cantidad de leche que saques con el sacaleches no es necesariamente proporcional a lo que saca el niño. Hay madres que apenas llenan un envase con los dos pechos y tienen niños rollizos alimentados solo de pecho. El bebé saca mucho mejor la leche que cualquier sacaleches. Para saber cómo conservar la leche extraída, pincha aquí.
Como dice el pediatra Carlos González, la lactancia va bien siempre que el bebé vaya aumentando de peso y madre e hijo estén felices.
Abraza y besa a tu bebé. Cógelo en brazos. Mételo en tu cama si te apetece y si te es más cómodo para las tomas nocturnas. Disfruta de este momento único y maravilloso y ante cualquier consulta, acude a tu farmacia.

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Farmacéutica. Desarrollo de Proyectos Profesionales y Relaciones Institucionales del COF Sevilla.