Ya está aquí la primavera y se hace notar: puede que estos días notes más cansancio y alteraciones en el estado de ánimo debidas al cambio de estación.

Las consultas sobre astenia primaveral son muy frecuentes en la oficina de farmacia cuando llega la primavera. Se define como la sensación de fatiga y debilidad generalizada que incapacita para llevar a cabo los actos de la vida diaria con síntomas muy diversos que van desde una alteración del estado general, fatiga intelectual con dificultad de concentración y trastornos de la memoria, del sueño y del apetito. La astenia es muy común en la población pero más en mujeres que en hombres y más frecuentemente entre los 30 y 40 años de edad.
La astenia primaveral es, por tanto, un trastorno leve y pasajero que suele desaparecer cuando nuestro cuerpo se adapta a los cambios de la nueva estación que alteran nuestro biorritmo. A priori, no requiere tratamiento médico ya que no se considera un cuadro clínico, sino un síntoma más, que se incluye en otras enfermedades que si pueden tener carácter estacional como ocurre con las personas alérgicas o aquellas que padecen ciertas alteraciones respiratorias.
Si los síntomas se prolongan en el tiempo, es conveniente acudir al médico quien deberá descartar otras causas de tipo psíquico u orgánico y otro tipo de enfermedades más graves como la fatiga crónica, anemia u otra enfermedad de tipo psicológico.
Acude al médico si notas:
  • Síntomas intensos
  • Fiebre
  • Pérdida de peso brusca
  • Aparición de ganglios (o sistema inmunitario debilitado)
  • Infecciones de repetición
  • Estado de ánimo deprimido
  • Sintomatología persistente durante más de 15 días
  • Hipotensión
  • Ictericia

Grupos de riesgo:

  • Vegetarianos estrictos
  • Personas mayores que viven solas por el riesgo de malnutrición
  • Niños con alguna carencia nutricional o alguna enfermedad de base
  • Embarazadas
Recuerda:
  • Realizar una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
  • Adoptar estilos de vida saludables. Dormir el suficiente número de horas favorece el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
  • La práctica de la actividad física es importante.
  • Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, ya que éste es uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmunitario.
  • Cuando la dieta no es equilibrada, existe la posibilidad de recurrir al empleo de suplementos dietéticos bajo la prescripción de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios. Consulta en tu farmacia.

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FarmacéuticaCentro de Información del Medicamento del COF Sevilla