Comidas copiosas

Son comidas excesivamente abundantes y normalmente con alimentos muy calóricos como grasas, azúcares y, a veces, con un alto consumo de alcohol. En la época de las Navidades es muy normal que nos excedamos comiendo y bebiendo. Durante 20 días se suceden una gran cantidad de comidas copiosas. Celebraciones familiares, reuniones con amigos, comidas de trabajo… El abuso de este tipo de comidas produce malas digestiones y con ello una mala absorción de nutrientes. Las consecuencias son flatulencias, dolor abdominal, acidez, aumento de peso, y problemas más graves como hipertensión, diabetes…

Hay que intentar disfrutar de esas celebraciones sin castigar demasiado nuestro organismo, intentando comer de manera consciente.

 

Consejos para no tener digestiones pesadas
1. Preparar menús más saludables, opciones más ligeras
  • Crear buenos menús, pero que no sean tan indigestos e hipercalóricos. Utilizar más verduras para preparar platos principales y guarniciones, elaborar más platos con pescados y mariscos y menos con carnes.
  • Intentar que lleven alimentos crudos como ensaladas, carpaccios, tartares, macedonias de frutas… Son muy bajos en calorías, favorecen el tránsito intestinal por su contenido en fibra, disminuyen la absorción de grasas e hidratos de carbono y aumentan la eliminación de toxinas.
  • Cocinar sin grasas: vapor, asados. El horno es la mejor opción.
  • Condimentar los platos con hierbas aromáticas (romero, tomillo, salvia), que dan sabor a los platos y favorecen la digestión. Ayudan también a disminuir la cantidad de sal que se añade a los platos.
  • No abusar de salsas, patés, embutidos, azúcares…
  • Servir la comida más saludable en platos más grandes (verduras al vapor, ensaladas, macedonias…) y la que sea menos, en platos más pequeños. Aumenta así el efecto saciante.
2. No llegar a las comidas principales con el estómago vacío

Es mejor no saltarse comidas para después comer mucho en la celebración. Es aconsejable tomar algo media hora antes (fruta, yogur…) para llegar con menos hambre a la comida. Masticar mejor y más despacio ayuda a saciar antes el apetito.

 

3. Disminuir el consumo de alcohol y beber mucha agua

El abuso del alcohol puede afectar al estómago ocasionando reflujo gastroesofágico, gastritis, crisis de gota… Las comidas copiosas tienden a ser muy saladas o muy dulces y eso hace que aumente la sensación de sed. Es recomendable alternar el consumo de alcohol con el consumo de agua. Beber mucha agua es bueno para conseguir una buena digestión.

 

4. Hacer ejercicio

Siempre hay que evitar el sedentarismo, pero en estos días aún más. Es recomendable andar aproximadamente 40 minutos al día a paso rápido. También es saludable pasear después de las comidas para facilitar la digestión.

 

5. Tomar complementos que ayuden a una buena digestión
  • Plantas: se pueden tomar en forma de cápsulas o en infusiones.
    • Alcachofa: es depurativa, ayuda a eliminar toxinas, favorece la digestión.
    • Hinojo: ayuda a reducir los gases.
    • Cardo mariano: reduce los gases y alivia la sensación de tensión y flatulencia en el tubo digestivo y ayuda a contrarrestar el daño que el alcohol produce en el hígado.
  • Carbón activo o carbón vegetal: absorbe los gases y estimula el tránsito intestinal, por lo que mejora el estreñimiento.
  • Enzimas digestivas: aceleran la digestión y evitan la hinchazón estomacal.
  • Prebióticos y probióticos: ayudan a desarrollar la flora intestinal y las enzimas digestivas.

 

Autor/es

María Luisa Romero Moragas

Farmacéutica comunitaria. Miembro del grupo Acción Nutrición