Existe una creencia popular en nuestra sociedad que dice que el uso del cigarrillo electrónico es muy útil para dejar de fumar. Las razones son varias: tienen menos cantidad de nicotina que un cigarro normal, que no se generan las sustancias fruto de la combustión como en el cigarrillo normal… por citar algunas. Pero… ¿es posible confirmar estas afirmaciones? Sigue leyendo y lo averiguarás.

Bueno, te puedo adelantar que la respuesta a la pregunta con la que he titulado este post es NO.
Efectivamente, el cigarrillo electrónico no es un método para dejar de fumar, así lo declara la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el año 2008 este organismo elaboró  un informe en el que especificaba que “el cigarrillo electrónico no es un tratamiento sustitutivo con nicotina que tenga una eficacia demostrada”.
Asimismo en julio de 2013 la OMS insiste en su posición  y además  desaconseja el uso de dispositivos de liberación de nicotina como los cigarrillos electrónicos hasta que su seguridad, efectividad y calidad hayan sido demostradas por algún organismo regulador nacional competente.
Algunos pueden decir que estos dispositivos contienen menos cantidad de nicotina que un cigarrillo normal y que por tanto es menos perjudicial. Pero resulta que la nicotina de forma inhalada (como es este caso) es potencialmente muy tóxica porque llega rápidamente al cerebro y a otros órganos donde ejerce sus efectos perjudiciales (ya conocidos por todos).
Los parches de nicotina y otros productos que legalmente sí están reconocidos como métodos de deshabituación tabáquica (como los chicles o los “caramelos” o comprimidos) utilizan una vía de administración que es mucho más lenta que la inhalación y por lo tanto no tienen este problema.
Existen cigarrillos electrónicos que declaran no contener nicotina, que sirven para “vapear” y que lo que contienen son ingredientes “no tóxicos”. Esto hay que ponerlo en cuarentena ya que estos ingredientes que suelen llevar, como glicerina, polietilenglicol, propilenglicol…y otros aditivos, como saborizantes, aromas… no tienen probada su seguridad cuando se utilizan por vía inhalatoria como fruto de un calentamiento que produce el propio dispositivo electrónico.
Esto último también sirve para los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina porque también llevan esos aditivos.
No nos olvidemos de los vapeadores pasivos, es decir, de aquellas personas que comparten un lugar con alguien que está usando uno de estos aparatos. Del mismo modo que los cigarrillos normales, no tienen necesidad de aspirar algo que ni les va ni les viene.
Una última razón para no considerar al cigarrillo electrónico como un método de deshabituación tabáquica:
seguir realizando el gesto de llevarse un objeto a la boca e inhalar, es un obstáculo bastante considerable que puede dificultar el abandonar este hábito.
Espero que te haya quedado claro este tema. Si quieres dejar de fumar, enhorabuena por tu decisión. Existen muchas herramientas que pueden ayudarte a ello, pero el cigarrillo electrónico no es una de ellas. Pregunta en tu farmacia.