La ansiedad se puede definir como una respuesta natural de nuestro organismo ante un estímulo que percibimos como peligroso o amenazante. Aúna nerviosismo, preocupación y malestar, con el objetivo de prepararnos para afrontar esa situación.

Entre los síntomas físicos podemos encontrar exceso de sudoración, palpitaciones, dificultad para respirar, mareos, etc.

El problema aparece cuando la ansiedad no se origina como respuesta a un estímulo presente, sino futuro. Vamos elevando nuestro nivel de ansiedad ante un acontecimiento que no ha ocurrido, y que probablemente ni siquiera vaya a ocurrir, pero que rumiamos hasta la saciedad en nuestro cerebro.

¿Y por qué hacemos esto?
Porque, aunque resulte paradójico, nuestro cerebro se “calma” cuando pensamos en lo peor, cuando creamos respuestas para sucesos que no han acontecido todavía. Esto se debe a que el cerebro interpreta que estamos “solucionando” el supuesto problema, aunque, después de todo el día dándole vueltas, probablemente sigamos en el mismo punto de partida.

Y ahí aparece lo que llamamos ansiedad generalizada: una respuesta desproporcionada que impide llevar nuestra vida con tranquilidad y que persiste en nuestra mente.

1. Síntomas de la ansiedad

Síntomas físicos:

  • Tensión muscular
  • Problemas gastrointestinales (náuseas, dolor de estómago)
  • Fatiga o cansancio
  • Dificultad para dormir o mantener el sueño
  • Aumento del ritmo cardíaco o palpitaciones
  • Sudoración excesiva
  • Temblores o tics nerviosos
  • Dificultad para respirar o sensación de ahogo
  • Mareos o sensación de desmayo

Síntomas psicológicos:

  • Preocupación excesiva y constante
  • Nerviosismo o agitación
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Sensación de peligro inminente o catástrofe
  • Pensamientos obsesivos o recurrentes
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Intranquilidad o inquietud
  • Miedos irracionales o fobias específicas

2. Principales fármacos empleados en el manejo de la ansiedad

Debemos entender que el uso de estos fármacos dependerá de muchos factores (edad, uso concomitante de otros medicamentos, cronicidad de los síntomas, etc.), y será el médico quien prescriba el más adecuado en cada caso. Cada uno tiene efectos distintos a corto y largo plazo, además de posibles efectos secundarios.

2.1. Benzodiacepinas (BZD): ansiedad a corto plazo

No son apropiados para uso a medio ni largo plazo.
Actúan potenciando la acción del GABA (ácido gamma-aminobutírico), un neurotransmisor con efecto calmante sobre el sistema nervioso central. El resultado es una reducción inmediata de los síntomas de ansiedad y la tensión, proporcionando una sensación de tranquilidad.

Fármacos comunes: alprazolam, bromazepam, diazepam (también como relajante muscular) y lorazepam (también se usa en insomnio).

Riesgos principales: dependencia (necesidad de consumirlo para sentirse tranquilo) y tolerancia (necesidad de consumir una mayor cantidad para obtener el mismo efecto). Por eso es su uso debe ser puntual y bajo control médico.

2.2. ISRS: tratamientos prolongados

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son los más usados en tratamientos de ansiedad a largo plazo. Son especialmente útiles en trastornos crónicos por su buena tolerancia y menor riesgo de dependencia. Sin embargo, tardan semanas en hacer efecto, por lo que no son útiles para el alivio inmediato.

Fármacos más utilizados: escitalopram, sertralina, fluoxetina, paroxetina y citalopram.

Actúan bloqueando la recaptación de serotonina en el cerebro, aumentando su disponibilidad y mejorando la transmisión serotoninérgica, lo que reduce progresivamente síntomas como la preocupación excesiva o la dificultad para concentrarse.

Efectos secundarios (especialmente al inicio):
náuseas, vómitos, diarrea, insomnio, cefaleas, mareos, disfunción sexual y variación de peso.

También están los IRSN (inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina), como la venlafaxina y la duloxetina, útiles en casos de ansiedad con síntomas depresivos o dolor crónico, ya que actúan dualmente.

Existe una amplia cantidad de información al alcance de quien la busque ( en internet, libros, etc.); sin embargo, es imprescindible asumir una actitud crítica al evaluarla, pues con frecuencia no es neutral y puede estar condicionada por intereses ajenos al propósito de ayudarnos.

 

Grupo de Salud Mental

Bibliografía:

  • Transtorno de la ansiedad, clínica y tratamiento, Emilio García Losa, 2024
  • Ansiedad: estudio, Revista de Psicología Científica, varios autores, 2024

 

Autor/es

+ posts