En este post, vamos a ver cuál es la forma correcta de conservación de la leche materna. Quizás no sea tu idea llevarte el sacaleches al trabajo, pero puede ser que algún día necesites extraerla y no sepas qué hacer con ella; no la tires, pues se puede conservar perfectamente para su consumo posterior.

No cabe duda de que la lactancia materna es la más adecuada y saludable para nuestros bebés. Sin embargo, debido a las obligaciones de nuestra vida, en ocasiones la vemos como algo complicado y difícil de darle continuidad en el tiempo. Esto ocurre por ejemplo cuando, tras agotar el período de baja maternal, si es que lo hemos disfrutado, tenemos que reincorporarnos al trabajo y éste es fuera de casa. Muchas mujeres se plantean entonces abandonar la lactancia natural y pasar a la artificial, pero queda la posibilidad, algo más incómoda, de prolongar la lactancia materna. ¿Cómo? Pues muy fácil… puedes llevarte el sacaleches al trabajo, extraerla allí y conservarla en botes hasta que tu hijo la consuma.

Existen botes y bolsas estériles en el mercado que se adaptan a los distintos tipos de sacaleches, de forma que la leche llega a la bolsita o bote sin contacto con el exterior y sin necesidad de manipularla. Una vez extraída, cerramos el bote o la bolsa y la guardamos. La guardaremos en frío o la congelaremos, según cuanto tiempo vaya a pasar hasta su consumo.

Estos recipientes pueden ser de vidrio o plástico; su elección depende de tus preferencias y del sacaleches que tengas; si bien es cierto que el de vidrio, al ser menos poroso, es el idóneo. No obstante, los de plástico son igualmente válidos, y más económicos.
A temperatura ambiente, es decir a 25ºC, la leche puede consumirse transcurridas hasta 6 horas desde su extracción; si la temperatura ambiente es de 19-22ºC, podrá ser consumida hasta 10 horas después, y en climas más fríos donde la temperatura ambiente ronda los 15ºC, la leche será apta para el consumo hasta 24 horas después de extraída. Por encima de 30º y como máximo hasta 38ºC, sólo será apta para el consumo durante 4 horas.
Si la almacenamos en la nevera entre 0-4ºC, la leche se conservará en buen estado hasta 8 días.
Podemos optar por congelar la leche; si el congelador está dentro de la misma nevera, podrá ser consumida hasta 2 semanas después, y si el congelador es independiente de la nevera, es decir, en puertas separadas, la leche podrá consumirse transcurridos hasta 3 meses desde su extracción. En un congelador independiente, con temperatura constante de -19ºC, podremos guardarla hasta 6 meses.
La leche congelada podemos descongelarla poniendo el recipiente que la contiene bajo un chorro de agua tibia, o en un recipiente con agua tibia, pero nunca debe hervir, ya que podría disminuir su valor nutricional. Y nunca se debe descongelar o calentar en el microondas; de hecho no debe calentarse, sino que debemos dársela al niño a temperatura ambiente.
La leche descongelada aguanta en la nevera hasta 24 horas.
En cualquier caso, la continuación de la lactancia en estas circunstancias es algo personal, y tú decides. Los preparados infantiles son perfectamente adecuados si decides abandonar la lactancia materna, y tu bebé estará bien alimentado con ellos.