Seguro que no termina de quedaros claro qué es la PCR o el test de detección de anticuerpos o los términos ELISA, IgG, IgA e IgM… Pues en este post vamos a intentar aclararlo.

Digamos que la PCR («reacción en cadena de la polimerasa»), para que se entienda, es esa prueba que seguro habéis visto en las noticias, que consiste en la introducción de un hisopo (una varita) por el orificio nasal y bucal de una persona. Esta técnica permite detectar al virus como tal, ya que éste habita en la cavidad nasal y orofaríngea de la persona. Su detección es posible desde antes que comiencen los síntomas, aunque lo habitual es que puedan detectarse con mayor fiabilidad en los días 5-6 posteriores al inicio de los síntomas. Y es a los 10 días cuando la PCR puede dar negativa a pesar de estar pasando la enfermedad, ya que lo habitual es que la carga viral disminuya a unos niveles indetectables por esta prueba, si bien en pacientes cuya enfermedad cursa con mayor carga viral, pueden detectarse más allá de los 10 días tras el inicio de los síntomas: técnicas de PCR han llegado a dar positivo hasta 30 días después de la aparición de síntomas en pacientes que requirieron hospitalización.
En definitiva, la PCR es una técnica que te permite saber si actualmente estás afectado por el virus, pudiendo detectarse desde un par de días previos a la aparición de síntomas hasta 5-6 días después en casos leves o asintomáticos.
El curso normal de la enfermedad es que, una vez el virus penetra en el organismo, nuestro cuerpo pone en marcha la respuesta inmunitaria para defenderse del patógeno, generando unas defensas llamadas anticuerpos y que son detectables por técnicas serológicas, es decir, en sangre. Los anticuerpos pueden ser detectados a partir del 5º día tras el inicio de los síntomas, pero llegan a un nivel más elevado, y por lo tanto más fácilmente detectable, a partir del día 12.
Los principales anticuerpos que se buscan a la hora de diagnosticar coronavirus son las inmunoglobulinas (Ig) tipo IgA, IgM e IgG; los que primero aparecen como respuesta a la infección, son IgA (la primera en aparecer) e IgM, pudiendo ser detectables durante 2-3 semanas tras la aparición de los síntomas. Las técnicas de detección de anticuerpos se centran sobre todo en la búsqueda de la IgM.
La IgG sin embargo aparece más tarde, a partir de los 15 días aproximadamente y permanece (en teoría) en sangre para siempre. Y especifico “en teoría” porque al tratarse de un virus nuevo, la comunidad científica no ha podido establecer si confiere inmunidad a largo plazo, pero en resumen, si tras un test serológico damos positivo en IgG, sabremos que hemos pasado la enfermedad. Si por el contrario diéramos positivo en las otras dos, puede ser que estemos pasando la infección de forma aguda o en fase de recuperación. Incluso puede ser que la PCR dé negativa y IgM e IgG sean positivas, ya que la IgM puede permanecer en sangre hasta 50 días desde la aparición de los síntomas.
Actualmente se emplean dos técnicas para la detección de anticuerpos en sangre:
  • Los famosos test rápidos, que consisten en la búsqueda de los anticuerpos en una muestra de sangre capilar que se obtiene por punción en la yema del dedo. Para que lo entendáis, se asemeja a un test de embarazo. Tienen una sensibilidad no muy alta y puede dar resultados negativos falsos.
  • Técnica ELISA, que requiere extracción de sangre en vena y es, hasta la fecha, la técnica más precisa. Se realiza en laboratorios especializados.
El lío viene porque los positivos y negativos de estas pruebas pueden combinarse en función del momento exacto en que nos realizamos la prueba… Y entonces es cuando ya nos perdemos. A modo de resumen y por esquematizarlo algo más, agrupamos en la siguiente tabla los distintos resultados de cada prueba en función del momento de la enfermedad en que nos encontramos:
Vistas las características de las 3 técnicas, ahora sí podemos comprender, o más bien distinguir, las distintas situaciones en las que deberían realizarnos un test u otras técnicas, independientemente de las limitaciones de uso establecidas por las autoridades sanitarias.
Así por ejemplo, en caso de estar padeciendo síntomas típicos de coronavirus, lo lógico sería un estudio de PCR, para saber si actualmente estamos infectados. Si diera negativo, puede ser que se trate de otra infección o bien que estemos justo en ese momento en que la PCR da negativa porque el organismo ha comenzado a defenderse generando anticuerpos, de ahí que lo recomendable sea acompañar la PCR de una técnica de detección de IgM e IgG. Tened en cuenta que puede ser que haya una ventana en la que tanto PCR  y presencia de anticuerpos sean negativas; por eso si los síntomas persisten, lo ideal sería repetir la prueba en sangre. Si todo sigue negativo, los síntomas, casi con total seguridad, se deban a otro agente.
Esperamos haber aclarado las dudas que nos hacéis llegar sobre las distintas pruebas. Para cualquier consulta, no dudéis en acudir a vuestra farmacia.