El tema del estreñimiento en niños es algo que nos angustia bastante cuando pensamos que nuestro hijo está estreñido, e ideamos montones de fórmulas para conseguir que el niño haga sus necesidades: masajitos en la barriga, sentarlos en el váter un buen rato, masajes en el ano con aceite… Pero muchas veces todo esto es innecesario pues ni siquiera está estreñido, aunque así lo creamos.

Un niño está estreñido cuando presenta dificultad en la defecación durante al menos 2 semanas y además le supone un malestar general.

Por eso, lo primero que vamos a hacer es definir cuándo un niño está estreñido:

– Heces duras e infrecuentes. Con  infrecuentes nos referimos a menos de 3 deposiciones por semana.

– Dolor y esfuerzo al intentar defecar.

Muchos padres nos agobiamos sin tener motivo, y llevamos a nuestros hijos al pediatra sin ser realmente necesario. Cuando sospechemos que está estreñido, podemos comenzar por llevar a cabo medidas higiénico-dietéticas:

–  Tomar fruta a diario, si es posible 2 piezas y mejor en trozos o entera (evitando manzana y plátano). Es recomendable que tome verdura 3-4 veces a la semana, legumbres 1-2 veces a la semana, añadir una cucharada de aceite de oliva a los platos principales, o en los niños pequeños dárselo con un zumo. Las galletas o pan con fibra pueden ser beneficiosos.

– Aumentar la ingesta de agua y evitar el exceso de ingesta de leche.

– Si el niño controla esfínteres (no usa pañales), debe sentarse a diario en la taza del váter para efectuar deposición. Si no llega con los pies al suelo debe ponerse un adaptador o unos libros en el suelo para que apoye los pies y haga más fuerza al defecar.

También es fundamental evitar alimentos astringentes, que son aquellos que estriñen, como el arroz, plátano, manzana y zanahoria.

Si con todo esto vemos que la situación no mejora en unos días, sí que es conveniente acudir al pediatra para que valore la posibilidad de instaurar un tratamiento con laxantes; existen muchos laxantes en el mercado, muchos de ellos se pueden usar en niños prácticamente recién nacidos, pero siempre bajo prescripción del pediatra. Instaurar un tratamiento a tiempo es importante porque en ocasiones, cuando un niño está estreñido mucho tiempo, los síntomas que provoca el estreñimiento como dolor, fisuras anales, apatía, etc. le llevan a cogerle miedo y no querer ir al baño, y esto sí que puede convertirse en un verdadero problema que tarda bastante tiempo en resolverse; por eso, cuando notemos que nuestro hijo está estreñido, y para evitar males mayores, lo mejor es comenzar con ofrecerle una dieta apropiada, que favorezca el tránsito intestinal y que no endurezca las heces. No quiero decir con esto que siempre ocurra que el niño vaya a padecer fisuras, dolor… Pero sí que es fácil de evitar si lo tratamos  a tiempo.

Es importante conocer qué circunstancias favorecen la aparición de estreñimiento en niños, pues no sólo la dieta astringente puede provocarlo, sino que por ejemplo también es frecuente cuando hay cambios de la vida cotidiana del niño, como puede ser la llegada de un nuevo hermanito, llevar una vida sedentaria, viajes largos, etc.

Y como siempre, recordad que tenéis a vuestro farmacéutico a vuestra disposición para consultarle cualquier duda que os surja sobre el tema.