La retirada del pañal es un momento que se vive con cierta incertidumbre, pues no sabemos cómo va a reaccionar nuestro hijo y cuánto tardará en controlar sus esfínteres. Esta semana hablamos de la enuresis nocturna, un trastorno que pude llegar a desesperar tanto a los padres como a los propios niños.

Lo normal es que el niño comience controlando la orina durante el día, y que mientras duerme le cueste un poco más. A veces, el control de la orina por las noches no termina de llegar… y no vemos el momento en el que dejaremos de cambiar sábanas a diario o no necesitaremos comprar más pañales. Y es que a veces pasan años y no llega ese día. ¿Por qué?
Pues esto es lo que se llama enuresis nocturna; en la mayoría de los casos se debe a alteraciones en la producción de una hormona implicada en el reflejo miccional (expulsión de la orina); en otros casos, la causa es psicológica y se observa en niños que llegaron a controlar los esfínteres, pero que volvieron a mojar la cama pasado un tiempo.
La edad a partir de la cual los niños deberían controlar esfínteres no está establecida, ya que depende de cada uno, pero sí se establece un límite que ronda los 5 o 6 años de edad; si a esta edad la incapacidad para contener la orina de noche permanece, no tiene molestias al orinar y además ocurre casi todas las noches (o todas), podemos comenzar a pensar que nuestro hijo padece enuresis nocturna. Además los niños tardan más en controlar que las niñas, por lo que hay asociaciones de pediatría que ponen el límite ya pasados los 6 años.
Para comprender por qué ocurre esto, os explico el mecanismo por el cual somos capaces de contener la orina mientras dormimos; esto es así porque por las noches aumenta la síntesis de una hormona que se llama vasopresina o antidiurética (ADH); si esta hormona no se sintetiza en la cantidad adecuada, no podremos controlar las micciones. En niños enuréticos se ha visto que la cantidad de ADH es igual o incluso superior durante el día con respecto a la noche.
Hay niños que no controlan hasta los 10-15 años de forma espontánea; y por mucho que les hablemos, les premiemos, les castiguemos (completamente desaconsejable), usemos aparatos tipo alarma, o nos encomendemos a los santos… No, no va a conseguir controlarlo por sí solo. Y tenemos 2 opciones: esperar a que de forma natural lo controle o bien llevarlo al pediatra para que descarte algún problema psicológico y/o le instaure tratamiento farmacológico; la primera opción no es recomendable, pues podemos estar dando la espalda a algún problema psicológico del niño, además de que la autoestima de un niño que toma conciencia de que se orina de noche cuando ya no debería, puede verse afectada.
En cualquier caso, la rutina a seguir con o sin tratamiento es la misma:
  • No beber ningún líquido una hora antes de acostarse.
  • Orinar justo antes de ir a la cama.
Es importante actuar como si nada ocurriera, tanto si se orina como si no se orina, ya que el coste emocional y psicológico para el niño puede ser grande; si tenemos que esperar 6 meses más para probar una nueva estrategia, esperamos. Es algo normal en muchas ocasiones, y los realmente perjudicados somos únicamente los padres, que nos vemos obligados a cambiar más sabanas, comprar empapaderas o seguir poniendo pañales a diario. A veces hay que tener en cuenta si la repercusión de estos episodios realmente es tan negativa sobre la familia y sobre el niño.
paciencia, y mucha comprensión. Si ya habéis puesto en práctica los consejos que os hemos dado, podéis acudir a vuestra farmacia más cercana para que os faciliten información sobre los sistemas de alarma nocturna, que justo cuando el niño comienza a orinar, emiten un zumbido y sonido que hace que el niño se despierte y pueda aprender a controlarlo. No obstante es importante no obsesionarse con este tema, ya que al final, tarde o temprano, el niño lo controlará por sí mismo.