Cada vez acuden niñas más jóvenes a nuestra farmacia a buscar la píldora del día después, muchas veces la misma paciente varias veces a la semana. Cuando intentamos indagar un poco para al menos, hacer una dispensación responsable, nos comenta “es que a mi novio no le gusta utilizar el preservativo”. Esta es una de las cuestiones que abordaremos en el post de esta semana.

En una sociedad completamente sexualizada –donde los cantantes de moda (con letras absolutamente machistas que tratan a las mujeres como objetos, párate a leerlas), las redes sociales, aplicaciones de citas y la publicidad entre otros-, que nos empuja a utilizar el sexo como un instrumento para conseguir cosas, las mujeres tendemos a estar en desventaja. El uso de la píldora del día después como tratamiento anticonceptivo, la baja autoestima de nuestras adolescentes y el comienzo precoz de las relaciones sexuales (donde la madurez y por tanto la capacidad de disfrute brillan por su ausencia) son una muestra.
Que la edad de comienzo de las prácticas sexuales es cada vez más temprana es una realidad ante la que podemos hacer dos cosas: cerrar los ojos y pensar que no va con nosotros, o bien afrontarla y proporcionar a nuestros jóvenes herramientas para que la sexualidad se practique desde la madurez, el sentido común y el consentimiento mutuo. Si has decidido elegir el segundo camino, en la farmacia tienes el aliado perfecto. ¿Qué podemos hacer?
  • Tener claro e informar que la píldora del día después no es un método anticonceptivo, es un método de emergencia. El uso de la misma de forma continuada es un riesgo para la salud de la mujer. Entre los posibles efectos secundarios encontramos: infarto de miocardio, cáncer de mama, embarazo ectópico y trombosis, cuyo riesgo se multiplica además si la paciente es fumadora.
Además la píldora del día después no protege de las enfermedades de transmisión sexual y no es eficaz al 100% para evitar el embarazo.
Hemos de saber que el único método anticonceptivo que protege de las enfermedades de transmisión sexual es el preservativo, que para que sea efectivo hay que utilizar desde el principio de la relación sexual.
  • Promocionar la vacunación del papiloma. En Andalucía pueden beneficiarse de la vacunación gratuita las niñas a los 12 años, pero, aunque no esté financiada aún en varones, ya hay multitud de estudios que indican que vacunando a los niños los protegemos de cáncer de pene, ano y faringe entre otras patologías, y además protegemos a nuestras niñas de forma indirecta porque evitamos la transmisión del virus. El cáncer de cuello de útero mata alrededor de 800 mujeres al año en España, siendo un cáncer que se puede evitar con una vacuna.
  • Implicar al sistema educativo para que desde los hogares, colegios e institutos se fomente la autoestima, mejore el autoconcepto y se desarrollen habilidades en los jóvenes para tomar decisiones razonadas y saber dónde acudir en caso de necesitar asesoramiento.
El Colegio de Farmacéuticos de Sevilla tiene a disposición de los centros educativos que lo requieran el Aula de la Salud, donde entre otros temas se ofrecen talleres de educación afectivo-sexual para jóvenes. Pregunta en tu farmacia.
  • Acudir a la farmacia, solicitar que nos atiendan en la ZAP (Zona de Atención Personalizada) y allí consultar con el farmacéutico todas las dudas que podamos tener. En tu farmacia te asesorarán en el uso de la píldora del día después, de la vacuna del papiloma, de los distintos métodos anticonceptivos y en cualquier otra duda que pueda surgir y te derivará a otro profesional si lo estima oportuno. En otras edades de la mujer podemos encontrarnos con problemas como falta de lubricación, infecciones, molestias, anorgasmia (dificultad para alcanzar el orgasmo) o disminución de la libido. Solucionar estos problemas aumenta notablemente la calidad de las relaciones sexuales.
Existen medicamentos, como los antidepresivos, que pueden jugar en contra del deseo sexual, pero el consejo y asesoramiento puede ayudar mucho a paliar estas posibles complicaciones. Internet no es buen sitio para buscar información de salud si no sabes cómo hacerlo. Habla con tu farmacéutic@ abiertamente, la salud sexual influye notablemente en la calidad de vida.