Cada vez son más las personas que deciden realizarse un tatuaje en alguna zona de su cuerpo. Por esta razón es importante conocer todos los detalles de este proceso para en primer lugar, afianzar la decisión de querer realizarlo y en segundo lugar, saber qué cuidados y precauciones debemos tener sobre todo en los primeros días y meses del tatuado.

Un tatuaje es un dibujo realizado en la piel a través de pequeñas inyecciones realizadas con productos químicos que aportan color. Son permanentes, es decir, duran para siempre, aunque con los años puedan ir perdiendo intensidad de color (pero poco).
Se suelen realizar con anestesia tópica aplicada sobre la zona que se va a tatuar que previamente debe haber sido desinfectada de forma adecuada. En este punto conviene que nos detengamos para reflexionar sobre un aspecto muy importante: dónde acudir a realizarse el tatuaje. Por la técnica utilizada (perforaciones en la piel e introducción de sustancias pigmentadas en la misma) es fundamental acudir a un establecimiento que cumpla con las condiciones higiénico-sanitarias adecuadas. Estas condiciones están reguladas por la ley; por ejemplo en la Comunidad Autónoma de Andalucía a través  del Decreto 286/2002, de 26 de noviembre, por el que se regulan las actividades relativas a la aplicación de técnicas de tatuaje y perforación cutánea (piercing), que puedes consultar pinchando aquí.
Una vez dejado claro este asunto continuemos viendo cómo va evolucionando el tatuaje desde que nos lo hacemos hasta que ya esté totalmente curado, y qué cuidados debemos realizar con él en cada fase.
El tatuaje, al fin y al cabo, es una herida en la piel, por ello se deben seguir las siguientes recomendaciones:
  • Al principio la zona estará inflamada y con posibles secreciones. Una vez que haya pasado el tiempo que el tatuador haya recomendado para retirar el apósito que lo cubre, es importante mantener la zona limpia. Para ello es suficiente con realizar un lavado con agua y jabón antimicrobiano, de forma suave sin apretar. Se recomienda secarlo suavemente también (preferiblemente al aire después de retirar el exceso de agua). A continuación se recomienda aplicar una crema que sea reparadora (existen productos específicos en tu farmacia para reparar la piel tatuada). Este procedimiento debe realizarse dos veces al día.
  • Estos cuidados se aplicarán diariamente hasta que el tatuaje aparezca ya cicatrizado (la apariencia ya es más oscura, sin brillo).
  • Es normal que aparezca una costra en la zona. Nunca debe quitarse de forma manual. Hay que esperar a que se caiga sola de forma natural, ya que podemos hacer que la zona comience a sangrar y empeorar el proceso de evolución del tatuaje.
  • Debe evitarse el baño en piscinas o playas mientras el tatuaje no haya curado del todo, ya que podría favorecerse la aparición de infecciones de la piel.
  • Y cuando haya curado, es primordial el uso de protectores solares en la zona cuando vayamos a exponernos al sol (no solo cuando se acuda a playas o piscinas, sino en cualquier momento ¡aunque no sea verano!). Para ello existen también fotoprotectores específicos para tatuajes.
  • Si la zona tatuada es susceptible de ser depilada, hay que esperar siempre a la completa curación de la misma.
  •  Y ante todo, ante la más mínima complicación que detectes en el tatuaje no dejes de acudir a tu médico para que valore la situación, ya que si la zona se ha infectado necesitarás de su diagnóstico y posterior tratamiento.
Espero que estas recomendaciones te sirvan si te has decidido a dar este paso. No olvides que en tu farmacéutic@ encontrarás toda la orientación y ayuda necesaria.

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